domingo, 30 de noviembre de 2014

INSTRUCCIONES PARA PONER EN MARCHA UNA LAVADORA.


Buenos días, queridos alumnos. Quiero daros la bienvenida a la asignatura que tengo el honor de impartir en este curso académico, “Tecnología y Electrodinámica de  flujos y procesos en el hogar convencional”  cuyo primer tema tratará sobre: 

Instrucciones para poner en marcha una lavadora.

Hoy, a modo de introducción,  haré unas breves definiciones de conceptos que nos sirvan de base para no perdernos en la intrincada y farragosa selva descriptiva, necesaria por otra parte,  para llevar a buen término, limpiamente y a salvo de cualquier crítica, el proceso completo.
Por “instrucciones” hay que entender, el conjunto de acciones a desarrollar, y esto es importante, de forma secuencial y en cadena, es decir una detrás de otra. No recomiendo alterar el orden ni improvisar otro paso diferente, entre medias de los establecidos, aún cuando estemos impulsados por el ánimo y atrevimiento de mejorar el procedimiento. Cualquier error o desviación, como veremos, puede resultar fatídico y de consecuencias imprevisibles. Por tanto, os recomiendo apliquéis  mucho rigor y pulcritud en el seguimiento de las pautas que se marquen en estas lecciones.
Qué es “poner en marcha”, sin descomponer el tipo ni la cara. Ya sé que para muchos de vosotros puede ser la parte más ardua, difícil de entender y comprender, sobre todo cuando se franquea la puerta de la calle y se entra en ese territorio prácticamente inexplorado e inextricable que denominamos hogar o casa de uno. Como sabéis una parte importante de nuestro cerebro se ha adaptado con versatilidad a funciones como “fútbol”, “jarra de cerveza”, “ordenador” y “amigachos”, entre otras. Poner en marcha no es descomponerse en marcha. Es mantener el porte y, siguiendo las directrices, conseguir que una maquinaria tan compleja y desarrollada como  una lavadora cumpla su función, que tal vez algún sabio diseñó (y malició) para ocupar el poquísimo tiempo disponible  entre las horas del periódico y la siesta. Se habla de que algunas personas habilísimas, son capaces de estirar el reloj entre el desayuno y la ducha matinal, ¡antes de salir al trabajo! y ponen en funcionamiento el aparato,  usando el sofisticado sistema de programación del lavado diferido, que no veremos hasta el próximo curso.

Y llegamos al meollo de la cuestión: ¿qué es una lavadora? Por lo que hasta ahora hemos dicho, podemos avanzar algunas de sus características. Es una máquina, de entrada,  inofensiva (no se tiene noticia sobre ataque a hombre alguno, ni amputación traumática de miembros), casi siempre situada dentro de la vivienda y más concretamente en una estancia  denominada lavadero (por daros una pista suele ubicarse normalmente junto a la cocina que, dicho sea de paso, trataremos más avanzado el curso). Su color blanco, induce  a un sereno estado de ánimo, evitando posibles ataques de pánico, si bien las podemos encontrar de color gris acero, frío, glacial. En estos casos, para vuestro sosiego,  debéis saber  que su aparente agresividad queda atemperada  al  combinarse junto a ese otro artefacto, que estoy seguro conocéis más, del que se extraen los botes de cerveza bien helada o los cubitos de hielo (ya veremos en otro tema el misterioso enigma de la termodinámica y recarga de fluidos o sólidos en el frigorífico). En cuanto a su forma y tamaño podemos decir que se asemeja a un bloque de mediana altura, con ojo de buey centrado en el frontal,  sabiamente apoyada en el suelo, para que no se confunda con la conocida y popular televisión aunque,  a diferencia de ésta, la lavadora  no dispone del mando a distancia y me temo que aún tardará en inventarse. Pero lo más importante, chicos: recientemente  diversos hombre de ciencia, antropólogos,  psicobiólogos y expertos en inteligencia emocional han concentrado sus esfuerzos, junto a ingenieros e informáticos,  para sustituir los antiguos, intrincados y enmarañados botones, ruedas e  interruptores, por pantallas táctiles, tipo  iPhone, compatibles con vuestros dedos, usos y costumbres, en un  entorno amigable para vencer vuestras resistencias y pasar el mal trago. De momento no tienen reconocimiento de voz ni pantalla de televisión, aunque todo se andará.
Es importante que asistáis a la clase de mañana, en la que  entraremos a fondo en las instrucciones de uso propiamente dichas, con especial incidencia en la recarga, por distintos cajones y puertas, de  materias primas, como ropa sucia (distinguiremos qué se entiende por ropa de color), detergente, suavizante, lejías y resto de productos, para los que daremos unas nociones de localización en estantes o armarios sin GPS y sin preguntar, dosificación (que se entiende por poner un tapón sin perderlo). Para terminar hablaremos  del producto  que se extrae,  una vez suene un pitido anunciador de que se puede abrir la puerta sin romperla,  denominado “ropa limpia, aunque mojada y arrugada”, que nos servirá de base para los siguientes temas a desarrollar.
Una vez terminada la clase de hoy, les aconsejo que en sus casas se atrevan y se acerquen a este aparatito especialmente, si su pareja o su madre lo va a poner en marcha. Será una maniobra terapéutica de aproximación para que mañana entiendan mejor las explicaciones,  y las afronten sin el bloqueo mental y desapego que hasta ahora han tenido hacia esta tecnología. Ya me contarán su primera experiencia y si han sufrido algún efecto secundario, que ya les avanzo, es altamente improbable.



            Marzo 2014

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