Buenos días, queridos
alumnos. Quiero daros la bienvenida a la asignatura que tengo el honor de
impartir en este curso académico, “Tecnología y Electrodinámica de flujos y procesos en el hogar
convencional” cuyo primer tema tratará
sobre:
Instrucciones para poner en marcha una lavadora.
Instrucciones para poner en marcha una lavadora.
Hoy, a modo de
introducción, haré unas breves
definiciones de conceptos que nos sirvan de base para no perdernos en la
intrincada y farragosa selva descriptiva, necesaria por otra parte, para llevar a buen término, limpiamente y a
salvo de cualquier crítica, el proceso completo.
Por “instrucciones” hay
que entender, el conjunto de acciones a desarrollar, y esto es importante, de
forma secuencial y en cadena, es decir una detrás de otra. No recomiendo
alterar el orden ni improvisar otro paso diferente, entre medias de los
establecidos, aún cuando estemos impulsados por el ánimo y atrevimiento de
mejorar el procedimiento. Cualquier error o desviación, como veremos, puede
resultar fatídico y de consecuencias imprevisibles. Por tanto, os recomiendo
apliquéis mucho rigor y pulcritud en el
seguimiento de las pautas que se marquen en estas lecciones.
Qué es “poner en marcha”,
sin descomponer el tipo ni la cara. Ya sé que para muchos de vosotros puede ser
la parte más ardua, difícil de entender y comprender, sobre todo cuando se
franquea la puerta de la calle y se entra en ese territorio prácticamente
inexplorado e inextricable que denominamos hogar o casa de uno. Como sabéis una
parte importante de nuestro cerebro se ha adaptado con versatilidad a funciones
como “fútbol”, “jarra de cerveza”, “ordenador” y “amigachos”, entre otras.
Poner en marcha no es descomponerse en marcha. Es mantener el porte y,
siguiendo las directrices, conseguir que una maquinaria tan compleja y
desarrollada como una lavadora cumpla su
función, que tal vez algún sabio diseñó (y malició) para ocupar el poquísimo
tiempo disponible entre las horas del
periódico y la siesta. Se habla de que algunas personas habilísimas, son
capaces de estirar el reloj entre el desayuno y la ducha matinal, ¡antes de
salir al trabajo! y ponen en funcionamiento el aparato, usando el sofisticado sistema de programación
del lavado diferido, que no veremos hasta el próximo curso.
Y llegamos al meollo de la
cuestión: ¿qué es una lavadora? Por lo que hasta ahora hemos dicho, podemos
avanzar algunas de sus características. Es una máquina, de entrada, inofensiva (no se tiene noticia sobre ataque
a hombre alguno, ni amputación traumática de miembros), casi siempre situada
dentro de la vivienda y más concretamente en una estancia denominada lavadero (por daros una pista
suele ubicarse normalmente junto a la cocina que, dicho sea de paso, trataremos
más avanzado el curso). Su color blanco, induce
a un sereno estado de ánimo, evitando posibles ataques de pánico, si
bien las podemos encontrar de color gris acero, frío, glacial. En estos casos,
para vuestro sosiego, debéis saber que su aparente agresividad queda
atemperada al combinarse junto a ese otro artefacto, que
estoy seguro conocéis más, del que se extraen los botes de cerveza bien helada
o los cubitos de hielo (ya veremos en otro tema el misterioso enigma de la
termodinámica y recarga de fluidos o sólidos en el frigorífico). En cuanto a su
forma y tamaño podemos decir que se asemeja a un bloque de mediana altura, con
ojo de buey centrado en el frontal,
sabiamente apoyada en el suelo, para que no se confunda con la conocida
y popular televisión aunque, a
diferencia de ésta, la lavadora no
dispone del mando a distancia y me temo que aún tardará en inventarse. Pero lo
más importante, chicos: recientemente
diversos hombre de ciencia, antropólogos, psicobiólogos y expertos en inteligencia
emocional han concentrado sus esfuerzos, junto a ingenieros e
informáticos, para sustituir los
antiguos, intrincados y enmarañados botones, ruedas e interruptores, por pantallas táctiles, tipo iPhone, compatibles con vuestros dedos, usos
y costumbres, en un entorno amigable
para vencer vuestras resistencias y pasar el mal trago. De momento no tienen
reconocimiento de voz ni pantalla de televisión, aunque todo se andará.
Es importante que asistáis
a la clase de mañana, en la que
entraremos a fondo en las instrucciones de uso propiamente dichas, con
especial incidencia en la recarga, por distintos cajones y puertas, de materias primas, como ropa sucia
(distinguiremos qué se entiende por ropa de color), detergente, suavizante,
lejías y resto de productos, para los que daremos unas nociones de localización
en estantes o armarios sin GPS y sin preguntar, dosificación (que se entiende
por poner un tapón sin perderlo). Para terminar hablaremos del producto
que se extrae, una vez suene un
pitido anunciador de que se puede abrir la puerta sin romperla, denominado “ropa limpia, aunque mojada y
arrugada”, que nos servirá de base para los siguientes temas a desarrollar.
Una vez terminada la clase
de hoy, les aconsejo que en sus casas se atrevan y se acerquen a este
aparatito especialmente, si su pareja o su madre lo va a poner en marcha. Será
una maniobra terapéutica de aproximación para que mañana entiendan mejor las
explicaciones, y las afronten sin el
bloqueo mental y desapego que hasta ahora han tenido hacia esta tecnología. Ya
me contarán su primera experiencia y si han sufrido algún efecto secundario,
que ya les avanzo, es altamente improbable.
Marzo
2014

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