jueves, 18 de junio de 2015

SUEÑO DE UNA CASA DE VERANO (toques de ansiedad)

No lo tengo claro al ver la foto. Es un sueño. Sé que es la casa que mi mujer quiere para el  verano. Pero es demasiado grande tal vez, para nosotros, Alba y Daniel. ¿O no? Claro, así podrán jugar cada uno en un cuarto... ¿Aislados? ¿No es mejor que jueguen juntos?

Es una preciosidad, con los dormitorios en la planta alta, con balcón de madera. ¿Y si el pequeño se asoma en un descuido por la barandilla o se cae por las escaleras? Pero es muy confortable. Con la calidez del parquet por toda la casa, con la chimenea, para pasar tardes de «orbayu» a cubierto,  agradablemente. ¿Y si en un descuido salta una chispa y se provoca un incendio? Quizás soy un exagerado. O tal vez sea mejor no encender la chimenea.

Lo mejor es el jardín. Manuela podrá cuidar sus flores, mientras leo tumbado en una hamaca, con olor a hierba recién cortada. Me podré relajar y quitarme de una vez esta desazón.  Pero ¿habrá bichos? ¿Cómo no he pensado en ello? Todo el mundo sabe la cantidad de hormigas, avispas, mosquitos que suele haber en las plantas. Me pica el cuerpo de pensarlo. Los niños sufrirán y estarán gritando de miedo todo el día…O quizás no y jueguen en la piscina hinchable sin importarles nada más.

Tal vez deba ir a la cita del psicólogo antes de decidir si vamos de vacaciones a esa casa de Asturias.


18 de junio de 2015

José María García



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