Hola amigos:
En plenitud de facultades mentales, al menos por ahora, y
sin mediar coacción ni presión de ningún tipo, he decidido convertirme en un
Robinson Crusoe telemático durante una semana,
sí solo una semana, a modo de prueba o experimento.
He decidido aislarme de las redes sociales a las que estoy
conectado whatsapp, facebook y Twitter, porque por un momento me he visto a
mí mismo, desde la distancia, y me doy
cuenta de la cantidad de horas al día que dedicamos a ellas. No quiero ni
contarlas porque seguramente me asustaría.
Cuando estáis por la calle paseando, en una parada de bus o
de Tram, o circulando en ellos, en un semáforo, en un restaurante y hasta en un
cine, no tenéis más que mirar alrededor y contar el número de personas, no sólo jóvenes, conectadas, da igual que
estén quietas o andando, da igual que vayan solas o acompañadas. Haced la prueba, contad personas mirando y/o tecleando su dispositivo y veréis que el % es
elevadísimo y preocupante, o a mi me lo parece.
Nos estamos convirtiendo en una especie de autómatas
infectados por un virus, que nos impide dejar de mirar el Smartphone durante,
qué digo unas horas, no, más de 5 o 10 minutos, aunque no suene o vibre, por si
acaso, por matar el tiempo, por amor incondicional y sumiso a la pantalla.
Tenemos el síndrome de abstinencia del fumador o del drogadicto cuando han
pasado unos minutos sin mirar el dichoso aparatito. Nuestros dedos necesitan,
de manera compulsiva y desquiciada, teclear el dispositivo. Poco a poco el
mundo “virtual” se va adueñando del mundo real, o lo que yo llamo real (tu
alrededor y tú mismo sin Smartphone), hasta el punto de que se llega a
confundir y creer en la vida como en un
juego de Rol.
Hay tres cosas importantes que me preocupan sobremanera:
1ª/ El tiempo que usamos al cabo del día en el enganche
telemático, en detrimento de la relación personal, vis a vis, la contemplación
del mundo físico real (las personas, el cielo, las plantas, los sonidos, los
colores, la palabra, los animales) ; la lectura de libros, incluyendo los ebook;
los actos culturales; la meditación e incluso estar solo con uno mismo
pensando, sí pensando, ¡qué terror sentimos a pensar en soledad! a escucharnos
un rato a nosotros mismos. Todo ello pasa a segundo plano o simplemente se
anula. Lo cambiamos por el frívolo wasapeo, o compartimos un enlace chulo,
gracioso o intrascendente, al que como
mucho le añadimos de nuestra cosecha una frase tonta o seria para “quien le
aproveche”. Sí ya sé que al otro lado hay otra u otras personas con la que me estoy relacionando,
pero tienen la misma adicción que tú…y la misma necesidad de encontrar el
sentido de las relaciones humanas y de contacto con la vida que nos rodea. Pero
el cacharrito, el uso casi exclusivo del cacharrito, nos reduce la vida,
precisamente, en lugar de ensanchárnosla. Nos convierte en esclavos, nos
secuestra la mente.
2ª/Los niños, la juventud actual, han nacido y vivido contemplándonos con el
objeto pegado a nuestra mano. Lo ven normal y ellos, a su vez, viven inseparables del móvil; el colmo ya es hacerlos sumergibles (hasta ahora al menos podían "morir ahogados", aún con los remedios del arroz desecante milagroso). En su instinto de imitación por el que hemos aprendido todos los humanos, nos
han superado con creces y sin ningún tipo de complejos. ¿Cuántas veces en un
restaurante, en una terraza, en una reunión mientras los adultos están
hablando, los menores están hipnotizados, abducidos por sus aparatitos? Prueba
a quitarle durante un rato, como castigo, a un menor de edad su móvil y observa
la reacción. No en todos, pero, seguro, seguro, que la reacción en algunos casos
sería la del síndrome de abstinencia. Me preocupa que seamos cómplices e
inductores de la "esclavitud y el secuestro de la mente" de los jóvenes.
3ª/ Hemos sustituido, al menos yo, la plácida, meditada y
reflexionada lectura de un periódico, a veces en compañía de otra persona, por
la compulsiva lectura de noticias vía redes sociales, especialmente
Twitter. Hace años comprabas, no todos
los días, el periódico en el kiosco de la esquina, repasabas las primeras
páginas de los distintos periódicos de reojo, mientras intercambiabas saludos
con el kiosquero y te ponías el periódico, bien doblado bajo el brazo. Te relamías de placer, pensando en el momento
de su tranquila lectura, en tu mejor sillón de casa, o en una soleada terraza
de una cafetería. El olor a tinta te colocaba un poco quizás, pero sobrevivimos
a ello. En cambio ahora estamos
esperando un hueco en el trabajo, en el
baño, en el semáforo en rojo, en la cola de caja del hipermercado, en la sala
de espera del médico (no digo en el quirófano, porque no lo he visto, pero no
me extrañaría), mientras vemos el telediario (somos como los enloquecidos
brókers que con dos teléfonos y 4 pantallas gritan al de la mesa de enfrente
para cerrar posiciones). Tenemos una necesidad imperiosa de acaparar toda la información,
de todos los medios, en todos los momentos. Si no lo hacemos así nos sentimos
desnudos ante el mundo, nos sentimos inermes ante los ¿ataques? de los demás, queremos tener la mejor
munición, los mejores argumentos, el conocimiento de los puntos débiles del
adversario, para atacar, para contraatacar, dialécticamente se entiende, en el
face o twitter y, cada vez menos, o muy esporádicamente, en una buena tertulia
de amigos mientras se toman unas cervezas.
No somos capaces de asimilar tanta información, nos desborda, la usamos
sin ton ni son, sin venir a cuento, gratuitamente, sin cribarla ni analizarla,
sin depurarla, sin separar lo falso de lo verdadero. Pocas veces usamos la
información para acercar posturas y ¡cuántas veces para alejarlas!, cuántas
veces para demostrarle al otro tu falsa superioridad, o para humillarle, o para
callarle. ¿Por qué ocurre esto si
hablamos de comunicación entre personas? ¿Por qué nos han secuestrado la mente?
¿Por qué nos dejamos alienar? Y lo más inquietante y que mueve mi tercera
inquietud: ¿es posible que el cerebro humano evolucione en el futuro, no tan
lejano, hacia una hiper-mente colectiva, probablemente gobernada y manipulada
por unos pocos? ¿Es sólo ciencia ficción o una razonable proyección a futuro?
Y para terminar, no os preocupéis. Todavía no me considero
demente, al menos soy capaz de reflexionar sobre estas cosas y sentir
inquietud, no exenta de sentimientos contradictorios de culpabilidad.
La acción que inicio desde este momento- mi cierre
temporal de las redes sociales durante
una semana - no es tan dramática, vamos, a lo mejor a muchos les mueve a la
risa, y en el mejor de los casos, lo
más probable es que importe un pimiento a otros, lo cual me trae sin cuidado, porque a mí sí
me importa. Me interesa intentar descubrir "si hay vida más allá", si es posible
otro modo de comunicación más humano, usando solo la voz (incluso por teléfono),
la mirada, el gesto, la caricia, la risa, la lágrima…esas cosas a las que
parece que ya solo sabemos ponerle “emoticonos”, con perdón.
Como decía la TVE en blanco y negro que algunos conocimos
hace "algunos años", momentos antes de salir la “Carta de ajuste”: Oración,
despedida y cierre…PÍiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii (recuerdo que esto
enganchaba un poco también a los niños, aunque menos que los móviles, porque el
padre la apagaba rápidamente si se daba el caso de que estabas todavía
levantado y no te habían mandado al catre después del “vamos a la cama” de la “familia Telerín”).
14 de Noviembre / COMENTARIOS SOBRE "EL CIRCULO"
Hace unos días terminé de leer el libro del americano Dave Eggers, titulado "El Círculo" (2014), que compré precisamente porque leyendo la contraportada en una librería, me llamó poderosamente la atención al tener mucho que ver con mi entrada.
Tengo que decir que me ha decepcionado bastante, esperaba mucho más del argumento sobre la posible influencia en las vidas de los protagonistas del libro, por parte de una poderosa Red social, el Círculo.
No engancha, no tiene emoción ni intriga. Es perfectamente previsible. Le falta grandes dosis de aventura y heroicidad. El personaje principal, Mae, es "plano"; se va convirtiendo en una apasionada y seguidora autómata del sistema que va creando la Red y prácticamente ni se plantea luchar en contra de las injusticias e incongruencias que surgen a su alrededor, en su vida, en su familia, en sus amistades. Mae es un personaje absolutamente ambicioso, con la que no se puede uno identificar. El resto, todos, son títeres de la organización.
El libro se pierde en las múltiples e interminables descripciones de ventanas de ordenador abiertas, con múltiples diálogos, e mails, reuniones, chats, que llegan a hacerlo aburrido.
Una pena porque la base del libro podría haberse explotado mucho mejor aligerando muchísimo la carga "digital" y añadiéndole carga humana y aventurera o de lucha contra el sistema, aunque al final perdieran los rebeldes.
No obstante extraigo algunas frases interesantes del libro, precisamente pronunciadas por el único rebelde, Mercer, un antiguo novio de la protagonista, cuyo papel es sólo circunstancial pero al menos expresa la crítica al sistema, aunque con nulo éxito, y actúa de contrapunto a la protagonista y al espíritu del Círculo:
"Es gente hablando de otra gente a sus espaldas. Eso es la gran mayoría de las redes sociales, las reseñas, los comentarios y tal. Vuestras herramientas (las del Círculo) han elevado los cotilleos, los rumores y las conjeturas al nivel de la comunicación válida de masas, y además, es para putos pringaos.
"...las herramientas que vosotros creais lo que hacen es fabricar unas necesidades sociales antinaturales extremas. nadie necesita el nivel de contacto que vosotros suministráis. No mejora nada. No es nutritivo. son como aperitivos para picar...Y las diseñáis para que sean igualmente adictivas"
"...igual que todas las demás cosas que estáis intentando meternos con calzador, suena perfecto, suena progresista, pero lo único que conlleva es más control y más vigilancia centralizada de todo lo que hacemos."
"Como individuos (se refiere a los empleados de el Círculo) no sabéis lo que estáis haciendo como colectivo. Pero, en segundo lugar, no deis por sentada la benevolencia de vuestros líderes. Durante años hubo una época feliz en la que la gente que controlaba los principales conductos de internet era bastante decente. O por lo menos no eran depredadores y vengativos. Pero a mí siempre me preocupó una cosa: ¿qué pasaría si alguien quisiera usar ese poder para castigar a todos los que los desafiaran?"
"Con estas cadenas se ata uno voluntariamente. Y voluntariamente es como te vuelves un autista social completo. Ya no captas las señales básicas de la comunicación humana. Estás sentada a una mesa con tres seres humanos que te están mirando y tratando de hablar contigo, y tú en cambio estás mirando una pantalla, buscando un desconocido de Dubái."
"...llevas meses sin hacer nada que no pase delante de una pantalla."..."...te crees que sentada a tu mesa, mandando sonrisitas y caritas enfadadas, estás viviendo una vida fascinante. Te dedicas a comentar cosas y eso sustituye el hacerlas..."..."¿eres consciente de lo increiblemente aburrida que te has vuelto?"
"LOS SECRETOS SON MENTIRAS
COMPARTIR ES QUERER
LA PRIVACIDAD ES UN ROBO"
(tres mantras repetidos)
"Tú y los que son como tú viviréis de forma voluntaria y gozosa bajo una vigilancia constante, mirándoos entre vosotros todo el tiempo, haciéndoos comentarios los unos a los otros, votándoos y gustándoos y no gustándoos, sonriéndoos y poniéndoos caritas enfadadas, y sin hacer gran cosa más."
" ...espero el día en que alguna minoría con voz por fin se levante para decir que la cosa ha llegado demasiado lejos, y que esa herramienta, que es mucho más insidiosa que cualquier otro invento humano que la haya precedido, debe ser limitada, regulada, rechazada y, lo más importante, que necesitamos alternativas para mantenernos fuera. ya estamos viviendo en un Estado tiránico..."
"¿Alguna vez se te ha ocurrido que tal vez nuestras mentes estén delicadamente calibradas entre lo conocido y lo desconocido? ¿Que nuestras almas necesitan los misterios de la noche en la misma medida que la claridad del día? Tu gente está creando un mundo de luz diurna omnipresente, y creo que esa luz nos va a quemar vivos a todos, No habrá tiempo para reflexionar, para dormir ni para refrescarse. ¿alguna vez se os ha ocurrido a los circulistas pensar que no tenemos una capacidad infinita?"
Seguiré cuando pueda con el libro que comencé a escribir sobre estas ideas, procurando no caer en estos errores.
14 de Noviembre / COMENTARIOS SOBRE "EL CIRCULO"
Hace unos días terminé de leer el libro del americano Dave Eggers, titulado "El Círculo" (2014), que compré precisamente porque leyendo la contraportada en una librería, me llamó poderosamente la atención al tener mucho que ver con mi entrada.
Tengo que decir que me ha decepcionado bastante, esperaba mucho más del argumento sobre la posible influencia en las vidas de los protagonistas del libro, por parte de una poderosa Red social, el Círculo.
No engancha, no tiene emoción ni intriga. Es perfectamente previsible. Le falta grandes dosis de aventura y heroicidad. El personaje principal, Mae, es "plano"; se va convirtiendo en una apasionada y seguidora autómata del sistema que va creando la Red y prácticamente ni se plantea luchar en contra de las injusticias e incongruencias que surgen a su alrededor, en su vida, en su familia, en sus amistades. Mae es un personaje absolutamente ambicioso, con la que no se puede uno identificar. El resto, todos, son títeres de la organización.
El libro se pierde en las múltiples e interminables descripciones de ventanas de ordenador abiertas, con múltiples diálogos, e mails, reuniones, chats, que llegan a hacerlo aburrido.
Una pena porque la base del libro podría haberse explotado mucho mejor aligerando muchísimo la carga "digital" y añadiéndole carga humana y aventurera o de lucha contra el sistema, aunque al final perdieran los rebeldes.
No obstante extraigo algunas frases interesantes del libro, precisamente pronunciadas por el único rebelde, Mercer, un antiguo novio de la protagonista, cuyo papel es sólo circunstancial pero al menos expresa la crítica al sistema, aunque con nulo éxito, y actúa de contrapunto a la protagonista y al espíritu del Círculo:
"Es gente hablando de otra gente a sus espaldas. Eso es la gran mayoría de las redes sociales, las reseñas, los comentarios y tal. Vuestras herramientas (las del Círculo) han elevado los cotilleos, los rumores y las conjeturas al nivel de la comunicación válida de masas, y además, es para putos pringaos.
"...las herramientas que vosotros creais lo que hacen es fabricar unas necesidades sociales antinaturales extremas. nadie necesita el nivel de contacto que vosotros suministráis. No mejora nada. No es nutritivo. son como aperitivos para picar...Y las diseñáis para que sean igualmente adictivas"
"...igual que todas las demás cosas que estáis intentando meternos con calzador, suena perfecto, suena progresista, pero lo único que conlleva es más control y más vigilancia centralizada de todo lo que hacemos."
"Como individuos (se refiere a los empleados de el Círculo) no sabéis lo que estáis haciendo como colectivo. Pero, en segundo lugar, no deis por sentada la benevolencia de vuestros líderes. Durante años hubo una época feliz en la que la gente que controlaba los principales conductos de internet era bastante decente. O por lo menos no eran depredadores y vengativos. Pero a mí siempre me preocupó una cosa: ¿qué pasaría si alguien quisiera usar ese poder para castigar a todos los que los desafiaran?"
"Con estas cadenas se ata uno voluntariamente. Y voluntariamente es como te vuelves un autista social completo. Ya no captas las señales básicas de la comunicación humana. Estás sentada a una mesa con tres seres humanos que te están mirando y tratando de hablar contigo, y tú en cambio estás mirando una pantalla, buscando un desconocido de Dubái."
"...llevas meses sin hacer nada que no pase delante de una pantalla."..."...te crees que sentada a tu mesa, mandando sonrisitas y caritas enfadadas, estás viviendo una vida fascinante. Te dedicas a comentar cosas y eso sustituye el hacerlas..."..."¿eres consciente de lo increiblemente aburrida que te has vuelto?"
"LOS SECRETOS SON MENTIRAS
COMPARTIR ES QUERER
LA PRIVACIDAD ES UN ROBO"
(tres mantras repetidos)
"Tú y los que son como tú viviréis de forma voluntaria y gozosa bajo una vigilancia constante, mirándoos entre vosotros todo el tiempo, haciéndoos comentarios los unos a los otros, votándoos y gustándoos y no gustándoos, sonriéndoos y poniéndoos caritas enfadadas, y sin hacer gran cosa más."
" ...espero el día en que alguna minoría con voz por fin se levante para decir que la cosa ha llegado demasiado lejos, y que esa herramienta, que es mucho más insidiosa que cualquier otro invento humano que la haya precedido, debe ser limitada, regulada, rechazada y, lo más importante, que necesitamos alternativas para mantenernos fuera. ya estamos viviendo en un Estado tiránico..."
"¿Alguna vez se te ha ocurrido que tal vez nuestras mentes estén delicadamente calibradas entre lo conocido y lo desconocido? ¿Que nuestras almas necesitan los misterios de la noche en la misma medida que la claridad del día? Tu gente está creando un mundo de luz diurna omnipresente, y creo que esa luz nos va a quemar vivos a todos, No habrá tiempo para reflexionar, para dormir ni para refrescarse. ¿alguna vez se os ha ocurrido a los circulistas pensar que no tenemos una capacidad infinita?"
Seguiré cuando pueda con el libro que comencé a escribir sobre estas ideas, procurando no caer en estos errores.
